CN Guillermo Laverde Palabras Despedida

Saludos protocolarios…

La mejor virtud que puede tener un comandante es la gratitud porque “la gratitud es la memoria del corazón”.

Hoy en este día tan especial, quiero agradecer a todos los presentes por su trabajo, apoyo y dedicación para cumplir con las metas trazadas para este año, año en el que celebramos el bicentenario de nuestra patria, participando de la reunión de veleros más grande de la historia reciente y así de esta forma, remembrar las épocas en las cuales los buques se encontraban en los grandes muelles detrás de las enormes murallas deleitándonos con una panorámica emblemática, rodeada de un sinnúmero de velas y cabos que se enredan con las nubes formando una pintura digna de cualquier gran museo.

Durante este 2010, tuvimos situaciones que afianzaron nuestro carácter y retaron nuestras fuerzas, el gran temporal, en el cual gracias a la pericia y el entrenamiento de esta magnífica tripulación, logramos sacar adelante la unidad teniendo pérdidas menores en el velamen, en las mismas aguas que el Velero Concordia de Canadá zozobro o el Esmeralda, Velero Chileno, sufrió un daño estructural grave, quedando sin su bauprés. Todas estas situaciones nos hicieron ser acreedores al premio de la tenacidad y el valor, otorgado por la organización de la regata, ya que siempre mantuvimos la delantera y una actitud de compañerismo que evitó que algún otro velero tuviera alguna novedad, mientras nosotros disfrutábamos de los 62 nudos de briza.

Contamos con la suerte de recorrer paisajes escondidos, lugares míticos y épicos nunca antes vistos por nosotros, los milenarios Glaciares, los estrechos y acantilados que guardan imágenes propias de una película de gran factura y ni que hablar del imponente Cabo de Hornos, con su constante lucha del Atlántico contra el Pacífico produciendo sensaciones inexplicables y más aun tener el honor de cruzarlo a vela como lo hacían los navegantes de antaño, que sin la ayuda de GPS o radares, surcaban estas aguas sólo guiados por la cruz del sur o por el Sol en el cenit.

Tener como puerto intermedio a Cartagena nos hizo tomar un aire extra para demostrar a todas las otras marinas el por qué Colombia es Pasión y el por qué de la calidez de la gente Colombiana, no en vano, muchos marinos y Comandantes de esas Armadas me comentaban que éste había sido el mejor puerto del crucero. Todo eso se debió a los lazos de amistad que hicimos durante la regata.

Este fue el año de reescribir estadísticas: tuvimos 5 cruceros de entrenamiento, 2 de cadetes y 3 de grumetes; entrenamos 162 cadetes y 220 grumetes, 47 oficiales de la reserva; tuvimos 58 maniobras de atraques y zarpes y 21 fondeos en diferentes puertos; participamos en 21 desfiles navales ondeando el pabellón con orgullo y gallardía; efectuamos las regatas de Río de Janeiro-Mar del Plata y Valparaíso-Antofagasta; navegamos casi 21.000 millas náuticas; mas de 390.000 personas tuvieron la oportunidad de visitar estas cubiertas; se ingresaron en la bitácora del Gloria puertos como Mar del Plata, Punta del Este, Ushuaia, Antofagasta, Puerto Edén, donde nunca antes el velero había hecho presencia; los Presidentes de Ecuador, Aruba, Curaçao y Colombia y siete Comandantes de Armada de Latinoamérica estuvieron a bordo. Dentro de las estadísticas un detalle curioso y simpático, gastamos cerca de 2.500 tubos de brilla metal, sin incluir los utilizados después del atraque por término del crucero.

Mi mayor deseo antes de embarcarme y tener el honor de comandar el velero, era que la gente viera en mi un buen ejemplo, un buen comandante y lo más importante un buen marino: para los alumnos, las materias que recibieron son sólo una parte de la instrucción que les impartimos. A ellos con gran osadía y muchos retos les demostramos nuestro temple y lo que un buen navegante debe hacer; para ustedes, mi tripulación, el haber logrado penetrar en sus corazones, para que hayan comprendido lo que quería que vieran de la marina, por lo que luché durante este año con ideas innovadoras y una forma de ser en la cual entregué todo mi espíritu para hacer que éste dejara huella en sus mentes.

Sólo les pido un gran favor, nunca pierdan la memoria de lo vivido ya que los aciertos de este comando son suyos, lamento no poder seguirlos acompañando en las singladuras venideras, para así cumplir con la pasión de navegar, surcando retos en mares embravecidos, deleitándonos al observar el bello azul en todo el horizonte.

Capitán Pérez, le dejo grandes retos, pero al mismo tiempo un camino ya recorrido en esa responsabilidad de Comandar el buque. Como lo he explicado en otras oportunidades, a partir del 7 de diciembre de este año, el velero recibió la certificación de una de las Organizaciones Ambientales más prestigiosas de Europa, la cual le otorgó un emblema codiciado por muchos como es la Bandera Azul, que compromete a la preservación del medio ambiente marino. Esto es un motivo de gran orgullo, pero a la vez, el gran compromiso será conservarla en el tiempo.

Por otro lado le deseo la mejor de las suertes a Usted y a su tripulación en las reparaciones venideras que hemos tenido la oportunidad de planearlas con mucho cariño y responsabilidad, y que quedará en sus manos su ejecución que de antemano estoy seguro será impecable.

Sólo me resta agradecerles por todo su desempeño y colaboración para así haber dado parte sin novedad al término de este año. A mi Dios, que sin El no hubiera podido surcar las tormentosas aguas del destino. Al mando, por la confianza y oportunidad puesta en mí para liderar este orgullo patrio. A mi Familia, mi querida esposa que sin ella y sus palabras de apoyo constantes, no hubiera sido capaz de sortear estas pruebas que hacen fortalecer mi corazón. A mis hijos, a quienes les he enseñado que la vida es bella y el mar le trae nuevas esperanzas a los hombres y mujeres que surcan sus aguas. A toda mi tripulación, que sin su arraigo en las tradiciones marineras y su esfuerzo diario no hubiéramos dejado tan en alto el nombre del buque de la Armada Nacional y el de nuestra Patria.

Les deseo éxitos, buen viento y buena mar, recordando siempre que el mar no es como lo pintan los poetas, es mucho más bello de lo que nos podemos imaginar.

Por último y como siempre terminé mis reuniones con ustedes, decir lo orgulloso que me siento de haber sido su Comandante.

Aprovecho la oportunidad para desearles a todos una feliz navidad y un 2011 lleno de prosperidad.

“Que Dios bendiga por siempre al A.R.C Gloria”